
El filosofo griego Diógenes es conocido como el promotor de la escuela del Cynosargo, dicha escuela recibe su nombre de kyon argos que significa perro, ya que los feligreses de esta doctrina se distinguían por sus hábitos perrunos, reunirse fuera de la ciudad, orinar en la calle, en otras palabras prescindir de la mayor necesidad material; es así que el nombre de su escuela da lugar a la palabra cinismo, el cínico por tanto es su definición original era quien se comportaba con la mayor autonomía posible, despreciando a la sociedad, aquel quien no respondía con la palabra amable y cortés sino que era crudo en su diálogo con los demás.
El filosofo alemán Peter Sloterdijk, plantea en su libro llamado Critica de la Razón Cínica, que el cinismo que en tiempos antiguos era característico de algunos cuantos, se ha convertido en el modus vivendi de la actual sociedad, pero este cinismo contemporáneo no consiste en llenarse la boca de crudas verdades, sino que es un cinismo que contiene una falsa ideología, un cinismo cuyos máximos valores son el dinero, el éxito al precio de cualquier cosa; esta refrescante idea del cinismo apunta a alcanzar estos falsos ideales creando una falsa conciencia en la que aparentemente la gente se preocupa por la sociedad, cuando en realidad el bien personal es el único que importa. Es delito robar un banco, sin embargo la sociedad si permite crear un banco en el que se cobren altísimas tazas de interés, de cualquier forma se estará robando pero teniendo un medio licito para el robo.
¿Acaso en nuestros días no vemos ese cinismo? en aquellos que tomaron alguna imagen religiosa para poder a su gusto saquear cuanto pudieron, en quien prometió reducir su salario y ahora quiere aumentarse 56 mil pesos mas, quien prometió rescatar los muertos de cierta mina y no ha hecho nada, quien prometió castigo para algún gobernador acusado de manejar una red de pederastía quien permitió la impunidad de la violación de cierta mujer de avanzada edad, de quien se jacta en tener el monopolio del poder para mantener la seguridad del país
Este es el cinismo al que se refiere Sloterdijk, el que alimenta una sociedad que no se puede curar ni con 100 mil ejércitos; el síntoma real de sus habitantes radica en la no-aceptación de su incurabilidad; sin embargo el cínico, pretende sanar las heridas de la sociedad, vendiendo módicos remedios que engañan a sus ciudadanos, bien decía Oscar Wilde, el cínico es quien sabe el precio de todo, pero el valor de nada.
El filosofo alemán Peter Sloterdijk, plantea en su libro llamado Critica de la Razón Cínica, que el cinismo que en tiempos antiguos era característico de algunos cuantos, se ha convertido en el modus vivendi de la actual sociedad, pero este cinismo contemporáneo no consiste en llenarse la boca de crudas verdades, sino que es un cinismo que contiene una falsa ideología, un cinismo cuyos máximos valores son el dinero, el éxito al precio de cualquier cosa; esta refrescante idea del cinismo apunta a alcanzar estos falsos ideales creando una falsa conciencia en la que aparentemente la gente se preocupa por la sociedad, cuando en realidad el bien personal es el único que importa. Es delito robar un banco, sin embargo la sociedad si permite crear un banco en el que se cobren altísimas tazas de interés, de cualquier forma se estará robando pero teniendo un medio licito para el robo.
¿Acaso en nuestros días no vemos ese cinismo? en aquellos que tomaron alguna imagen religiosa para poder a su gusto saquear cuanto pudieron, en quien prometió reducir su salario y ahora quiere aumentarse 56 mil pesos mas, quien prometió rescatar los muertos de cierta mina y no ha hecho nada, quien prometió castigo para algún gobernador acusado de manejar una red de pederastía quien permitió la impunidad de la violación de cierta mujer de avanzada edad, de quien se jacta en tener el monopolio del poder para mantener la seguridad del país
Este es el cinismo al que se refiere Sloterdijk, el que alimenta una sociedad que no se puede curar ni con 100 mil ejércitos; el síntoma real de sus habitantes radica en la no-aceptación de su incurabilidad; sin embargo el cínico, pretende sanar las heridas de la sociedad, vendiendo módicos remedios que engañan a sus ciudadanos, bien decía Oscar Wilde, el cínico es quien sabe el precio de todo, pero el valor de nada.
1 comentarios:
Me gustó mucho su blog
Si no le molesta, lo agregué a mi blogroll
saludos!
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