viernes, 26 de octubre de 2007

La Superdemanda del Padre


La nueva temporada de Smallville está por comenzar, sin embargo creo que mas que dejarnos llevar por los ojos de Tom Welling o por la histriónica-melosa actuación de Kristin Kreuk, la historia de este superhéroe da para analizar mas que un simplón romance entre sus protagonistas.
Bien, pues la historia todos la sabemos, el pequeño Kal-El es enviado por sus padres desde el planeta Krypton a la tierra, de tal modo que este niño llamado mundanamente Clark es adoptado por la familia Kent, sin embargo para este niño su historia se comienza a dividir, es decir, tiene un padre del "mas allá" de quien poco sabrá a lo largo de su vida, y por otro lado un padre terrenal, Jonathan quien lo va educando de manera que le recomienda esconder sus poderes ante los demás, de esta forma Clark va descubriendo que él no es normal, que no es humano que fue mandado de otro planeta con la lluvia de meteoritos que azotó el pueblo de Smallville, de tal modo que esta situación ubica a Clark en una historia donde él se siente culpable de los males del pueblo, y la única manera que se plantea para redimir su culpa de haber aterrizado en Smallville, es salvando a todos. Es evidente que el muchacho Kent sufrirá con su imposible encomienda, ya que a pesar de su gran esfuerzo, siempre tendrá alguna falla, situación que a su vez lo hará sentir mas culpable. Por otro lado, aunque su padre terrenal le intenta quitar culpa, no puede aliviarlo del todo, pues sabe que hay un padre mayor a quien debe satisfacer, pero ¿cómo saber sus deseos, si ni lo conoce? Este Otro padre, del "mas allá" se presenta esporádicamente, incluso alguna vez a través del cuerpo de Jonathan, tenemos pues aquí dos padres, (como si no fuera suficiente uno) ambos se sacrificarán y lucharán por su ideal, por su superhombre, por su hijo. És preciso en este punto, dejar abierta una pregunta ¿Se sacrificarán en realidad por él o porque estos padres quieren perpetuarse a través de la fidelidad de su hijo?
Esto aunque parezca una mera ficción kryptoniana, no lo es, pues todo sujeto terrenal tiene que vérselas con la resolución de este tipo de padres, uno que es el que generalmente se le vió físicamente que es el representante de la ley que obedecemos, y uno mas que es el que no se puede ver, uno que se trasmite de generación en generación, un Jor-El que inculcó la ley al padre terrenal, un padre que no está físicamente pero que sin embargo gracias a él llegamos a ser lo que somos. De tal modo que la resolución del padre terrenal, Jonathan, y el del “mas allá” Jor-El, no es un asunto que competa solamente a la historia de un superhombre, sino que los humanos se las tienen que ver con la resolución de estos dos padres, con aquel representante que impuso las leyes en casa, y con uno que no está presente pero que ha sido quien ha puesto, en quien sabe que momento, la primera piedra de la estructura de nuestro ser.
La problemática de Superman no es muy diferente a la de cualquier sujeto, cumplir la demanda del representante de la autoridad u obedecer el deseo propio; cada quien debe encontrar una salida a la encrucijada entre la demanda de la ley del padre, y el cumplimiento del propio deseo, por el momento Clark no la ha encontrado a lo largo de seis temporadas, pues cuando parece cumplir su deseo(léase Lana) debe retroceder para aliviar su culpa; ya veremos en esta séptima temporada si es capaz de abandonar la zona del silencio en donde la historia del Padre lo ha cautivado.