48 homicidios mas 3 intentos de asesinato fueron suficientes para que el Juez Vladimir Usov condenara a cadena perpetua a Alexander Pichushkin, mejor conocido por la nota roja como “el asesino del ajedrez.”
El conocido también como “el asesino del martillo”, gracias a su modus- operandi, pretendía llegar a la cantidad de asesinatos que le permitiera llenar los 64 claroscuros escaques del tablero del ajedrez. ¿De dónde proviene la idea de colmar de muerte un juego de mesa?
Poco, sino es que nada se sabe sobre la historia personal de este ruso, sin embargo se puede llegar a afirmar que quien comete actos de este tipo cuenta con un amo quien le ordena matar. Esta clase de homicida no mata a causa de una repentina alucinación producto de algún brote psicótico, sino que este criminal mata de forma premeditada, construye un plan, elige a la víctima, lleva un método para su escarnio, haciendo ver sus actos como una virtud admirable ante la mirada de la criminología, es decir tiene la capacidad de montar toda una escena, que es ofrecida para que alguien mas la disfrute, esta escena es una ofrenda para el amo a quien sirve ¿A que tipo de amo sirve este asesino?
El asesino serial no cuenta con un deseo propio, sino que su deseo es devorado por una madre omnipotente quien merece su devoción tanto como su odio, esta madre le pide todo, y aunque muerta esté, no deja de exigir que cumpla con su cruel mandato; los crímenes cometidos funcionan como escenas para la madre que se convierte en el dios del asesino, así, cada muerte intenta satisfacer las feroces exigencias maternas, pero ninguna podrá hacer callar a mamá, pues siempre querrá mas.
Alexander Pichushkin busca complacer el gran amo que manda en su inconsciente pero para que deje de pedir, por eso busca fallidamente llenar su falta, sin embargo necesita también de un fetiche que le ayude a soportar la intolerable orden de la madre, una prótesis que le ayude a relacionarse con ella; es aquí cuando los asesinos eligen cierto tipo de víctimas, que reúnan determinadas características para poder acceder a su lista de víctimas; tal parece que el fetiche para “el asesino del ajedrez”, es el juego en cuestión, el ajedrez se convierte en un verdadero juego de lucha, ya que a través de éste Pichushkin despliega sus crímenes, lanzando un doble ataque, pues cada jugada es un intento por llenar una casilla, y así complacer el deseo de mamá, pero cada movida, al mismo tiempo, es un intento por derrocar a su Reina, para que su demandase agote.
El asesino goza de cada jugada, a cada muerte, pero este goce implica complacer a su madre, y a la vez el deber cumplir sus imperativos.
No hay táctica que sirva al asesino, una vez que comienza a matar no puede retroceder, pues es el peón de su amo, y el rey que en la apertura del juego debió salvarlo fue la primera víctima del Jaque Mate de la implacable Dama.
El conocido también como “el asesino del martillo”, gracias a su modus- operandi, pretendía llegar a la cantidad de asesinatos que le permitiera llenar los 64 claroscuros escaques del tablero del ajedrez. ¿De dónde proviene la idea de colmar de muerte un juego de mesa?
Poco, sino es que nada se sabe sobre la historia personal de este ruso, sin embargo se puede llegar a afirmar que quien comete actos de este tipo cuenta con un amo quien le ordena matar. Esta clase de homicida no mata a causa de una repentina alucinación producto de algún brote psicótico, sino que este criminal mata de forma premeditada, construye un plan, elige a la víctima, lleva un método para su escarnio, haciendo ver sus actos como una virtud admirable ante la mirada de la criminología, es decir tiene la capacidad de montar toda una escena, que es ofrecida para que alguien mas la disfrute, esta escena es una ofrenda para el amo a quien sirve ¿A que tipo de amo sirve este asesino?
El asesino serial no cuenta con un deseo propio, sino que su deseo es devorado por una madre omnipotente quien merece su devoción tanto como su odio, esta madre le pide todo, y aunque muerta esté, no deja de exigir que cumpla con su cruel mandato; los crímenes cometidos funcionan como escenas para la madre que se convierte en el dios del asesino, así, cada muerte intenta satisfacer las feroces exigencias maternas, pero ninguna podrá hacer callar a mamá, pues siempre querrá mas.
Alexander Pichushkin busca complacer el gran amo que manda en su inconsciente pero para que deje de pedir, por eso busca fallidamente llenar su falta, sin embargo necesita también de un fetiche que le ayude a soportar la intolerable orden de la madre, una prótesis que le ayude a relacionarse con ella; es aquí cuando los asesinos eligen cierto tipo de víctimas, que reúnan determinadas características para poder acceder a su lista de víctimas; tal parece que el fetiche para “el asesino del ajedrez”, es el juego en cuestión, el ajedrez se convierte en un verdadero juego de lucha, ya que a través de éste Pichushkin despliega sus crímenes, lanzando un doble ataque, pues cada jugada es un intento por llenar una casilla, y así complacer el deseo de mamá, pero cada movida, al mismo tiempo, es un intento por derrocar a su Reina, para que su demandase agote.
El asesino goza de cada jugada, a cada muerte, pero este goce implica complacer a su madre, y a la vez el deber cumplir sus imperativos.
No hay táctica que sirva al asesino, una vez que comienza a matar no puede retroceder, pues es el peón de su amo, y el rey que en la apertura del juego debió salvarlo fue la primera víctima del Jaque Mate de la implacable Dama.
4 comentarios:
chaveztoro77, si le ha gistado mi blog, por supuesto que lo puede recomendar en el suyo. Att: Hernando Bernal (bernaltieneunblog)
Estas cosas tan interesantes que realmente nunca terminaré de entender, cómo me gustan.
Me parece tan intrigante y llena de misterio la idea de matar con relación a "algo" como lo es el llenar un tablero de ajedrez, me fascina.
Tal vez tenga dentro mío una imperosa necesidad como la del asesino del ajedrez, pero por algo siempre cedo ante las leyes que me dictan.
Por cierto, ya estás linkeado.
Antoño: me gusta mucho tu forma ácida e inteligente de escribir sobre trivia. Pero un día de éstos te voy a comentar algunas opiniones que es mejor decir a los ojos.
Bye...
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