
Lamentablemente Tabasco se ha convertido en el escenario de la más reciente tragedia en México, pero, a la vez, dicho estado también se ha utilizado para llevar a escena las exquisitas bondades del gobierno federal quien a fuerza de buscar legitimidad no cesa de impartir La Ley del Bienestar.
Es evidente que nuestra sociedad preconiza ante todo el Bienestar, el cual se define como lo útil para…, el interés de… variables según determinado momento para determinada nación, si esto es así, bien podríamos entonces preguntar ¿Cuál es el Bienestar que impera en México? ó mejor aun ¿Qué tipo de Bienestar es el que las autoridades quieren imponer en México?
Gustosamente se podría responder: “el que otorgue la mayor felicidad para todos y cada uno”, sin embargo el Bien que promueve el gobierno federal va en relación a lo que se dice, a lo que dicen sus artilugios, eliminadores del mal social y garantes de la felicidad, de tal modo que la obtención de este tipo de Bienestar solo se puede conseguir a través de la moral, dicha moral al intentar dictar el Bienestar da por hecho la existencia de un Otro exento de faltas, que sabe y que por tanto puede designar, con mayúsculas, El Bienestar.
Es por eso que la tragedia de Tabasco es un perfecto marco para que los fetiches del gobierno no dejen de recetar ofertas light que ordenan optimizar el espíritu y que arrojan elocuentes frases imperativas que intentan unificar, pacificar, apaciguar la subjetividad del país “Debemos apoyar a nuestros hermanos” “Unidos saldremos adelante” y pobre de quien piense lo contrario, pues estará condenado a no ser aceptado por el decir absoluto del Otro quien vela por sus súbditos, su desacuerdo será visto como el que está fuera de esta mundo, como el in mundo que pone en entredicho el Bienestar con el que se ordena a comulgar.
El Otro es un personaje salido de una obra kantiana, dicta de forma sutil, pero categórica el Bienestar y el Deber según sea su mediático interés y utilidad, porta una máscara confeccionada de político altruismo pero solamente es capaz de dar en la medida en que pueda cobrar los favores que ofrece, el precio que han de pagar los ciudadanos a cambio de sus servicios ha de ser la renuncia al propio deseo, de tal manera que quede consagrado a las exigencias de este Otro lo cual lo ubicará como el triunfante al que nada le falta, garante del Bienestar
La voracidad del Otro demanda legitimidad, credibilidad, la cual difícilmente puede ser negada ante la rebosante caravana de donativos cuyo propósito no es simplemente unificarse por Tabasco, sino solidarizarse con un Amo quien a la vez juega al “como si” como si ayudara, como si gobernara, como si importara Tabasco.
La tragedia ocurrida en Tabasco, es sin duda una oportunidad que tiene el gobierno federal para activar sus artefactos inventores de un humanitario lazo social y así como aprovecha para lucrar con la desgracia ajena, intenta fallidamente cubrir la negligencia y convertirse en el Otro quien pretende arrancar el insoportable mal inherente de la sociedad.
Es evidente que nuestra sociedad preconiza ante todo el Bienestar, el cual se define como lo útil para…, el interés de… variables según determinado momento para determinada nación, si esto es así, bien podríamos entonces preguntar ¿Cuál es el Bienestar que impera en México? ó mejor aun ¿Qué tipo de Bienestar es el que las autoridades quieren imponer en México?
Gustosamente se podría responder: “el que otorgue la mayor felicidad para todos y cada uno”, sin embargo el Bien que promueve el gobierno federal va en relación a lo que se dice, a lo que dicen sus artilugios, eliminadores del mal social y garantes de la felicidad, de tal modo que la obtención de este tipo de Bienestar solo se puede conseguir a través de la moral, dicha moral al intentar dictar el Bienestar da por hecho la existencia de un Otro exento de faltas, que sabe y que por tanto puede designar, con mayúsculas, El Bienestar.
Es por eso que la tragedia de Tabasco es un perfecto marco para que los fetiches del gobierno no dejen de recetar ofertas light que ordenan optimizar el espíritu y que arrojan elocuentes frases imperativas que intentan unificar, pacificar, apaciguar la subjetividad del país “Debemos apoyar a nuestros hermanos” “Unidos saldremos adelante” y pobre de quien piense lo contrario, pues estará condenado a no ser aceptado por el decir absoluto del Otro quien vela por sus súbditos, su desacuerdo será visto como el que está fuera de esta mundo, como el in mundo que pone en entredicho el Bienestar con el que se ordena a comulgar.
El Otro es un personaje salido de una obra kantiana, dicta de forma sutil, pero categórica el Bienestar y el Deber según sea su mediático interés y utilidad, porta una máscara confeccionada de político altruismo pero solamente es capaz de dar en la medida en que pueda cobrar los favores que ofrece, el precio que han de pagar los ciudadanos a cambio de sus servicios ha de ser la renuncia al propio deseo, de tal manera que quede consagrado a las exigencias de este Otro lo cual lo ubicará como el triunfante al que nada le falta, garante del Bienestar
La voracidad del Otro demanda legitimidad, credibilidad, la cual difícilmente puede ser negada ante la rebosante caravana de donativos cuyo propósito no es simplemente unificarse por Tabasco, sino solidarizarse con un Amo quien a la vez juega al “como si” como si ayudara, como si gobernara, como si importara Tabasco.
La tragedia ocurrida en Tabasco, es sin duda una oportunidad que tiene el gobierno federal para activar sus artefactos inventores de un humanitario lazo social y así como aprovecha para lucrar con la desgracia ajena, intenta fallidamente cubrir la negligencia y convertirse en el Otro quien pretende arrancar el insoportable mal inherente de la sociedad.
2 comentarios:
te digo toro es la famosa pasarela de los "politicos" y la moralidad está al pie del cañon en este país.
mmm... pues qué decir, si las prácticas sociales, como bien dices, están sujetas a los dictámenes, de aquellos quienes v(u)elan por nuestros intereses. Que no se nos ocurra decir lo contrario, que nos mandan a la hoguera.
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