lunes, 7 de enero de 2008

Otro Monitor


Hace unos meses fue el Monitor de Gutierrez Vivó, Hoy por hoy, No es de extrañarse que el contrato de la periodista Carmen Aristegui con W Radio, no haya sido renovado, ya que la voz de Aristegui se ha convertido en el decir que atenta contra las normas que imparte el lazo social.

Es preciso recordar que el Hoy por hoy de la periodista, se dedicó a informar sobre los escándalos de Mario Marín y su secuaz Kamel Nacif, a cuestionar la impunidad de Zongolíca, a poner en ridículo la versión del 2 de julio de Carlos Tello, a facilitar información sobre las acusaciones de encubrimiento de pederastia de parte de Norberto Rivera; en fin, que la labor de Aristegui no es llenar a su auditorio de noticias postivistas sino que se encarga de des-cubrir aquello que se pretende dejar oculto, quita el velo de lo que la sociedad no quiere ver: El malestar inherente de la sociedad.

Son bien sabidas las tropelías del gobierno (no) electo, es ahí donde apunta esta francoperiodista, a dejar caer el decir del que manda, a cuestionar la eficacia de la objetiva palabra del gobierno quien pretende a como de lugar mostrar un país estabilizado vendiendo el significante de “el gobierno del cambio”, y quien no quiera comprar y promover y tragarse dicho placebo es tachado de traidor.

Sin embargo Aristegui, de ninguna manera se le puede calificar de traidora, pues su discurso no es cómplice de un Estado que impone la fantasía de la tierra del mañana; ella no está comprometida con cinismo gubernamental, lo cual le permite postularse como el observador y ejecutor que se borra a sí misma de las leyes objetivas que dicta La Autoridad, así, es capaz de desafiar la objetiva certeza de la palabra para derribar sus sublimes ideales.

Razones de “incompatibilidad” entre los criterios editoriales de su programa informativo y el proyecto que desean encabezar Televisa y Grupo Prisa, fueron las causas aparentes del porque W Radio no renovó su contrato, sin embargo todos saben que Carmen representa al pequeño de la historia de El traje nuevo del emperador, ya que hace tambalear la ley que se afana por conseguir credibilidad, Carmen Aristegui informa: este gobierno, no es lo que dice ser, aquel niño de Hans Christian Andersen se atreve a afirmar también la verdad que nadie quiere ver: ¡El emperador va desnudo!

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Indignante, esa es la palabra.
No se puede citicar a Chávez con lo de la televisora que salio del aire en Caracas y pretender que aquí que hay intimidadción de mediso y periodistas, castigos en compra de publicidad, hostigamiento y asesinato de periodistas y campañas de desprestigio, es una normalidad democrática.

Gran pérdida esta voz, valiente, que ha marcado ya a avarias generaciones.

Ahora, los medios siempre han sido un negocio que si bien el ser críticos paga también, en un sector importante de la población, no se compara con las intenciones de que todo siga igual de que la gente esté lo menos informada posible.

Ya ni coraje debería darnos, nadie hace nada.... aquí no pasa nada.
Kala