lunes, 11 de febrero de 2008

Desenamorate de Movistar


La telefonía celular ofrece una de las serie de gadgets mas socorridas por el hombre moderno, artefactos que se destacan por ser novedosos y prácticos, utensilios con los que el sujeto se atavía con el propósito de retener al otro como inmediato, placebos de tipo fálico que disimulan la irremediable falta del semejante. Es por tanto que el llamado mes del amor y la amistad se convierte en una (des)perfecta oportunidad para contratar la fantasía cuya promociona es que el ser querido puede convertirse en el autómata que obtura la falta del sujeto. El plan del amor que oferta Movistar no es más que la tarifa a pagar por una serie de sonidos, tonos y mensajes que poco tienen de reales.

Platón solía decir que el amor es dar lo que se tiene a quien no es, ¿cómo explicar esta frase tan demoledora? Realmente el sujeto no se enamora de toda una persona, es absurdo pensar que pueda amar a alguien por completo, cuando el sujeto afirma amar a alguien, quiere decir que está atrapado por los significantes que ve en su semejante, ¿Qué significantes? Pueden ser infinitos, una persona le atrae otra por su sonrisa, por su cabello, por la mirada, por un olor, por el gesto que hace, por los anteojos que trae puestos, por su caminar, por su acento, por que lo trata mal, por el auto que conduce; en fin, por una universo de significantes que ese otro le presenta, es imposible amar a alguien como si fuera todo un paquete, sino que se ama por partes; ahora bien, estas partes, que cautivan al sujeto, estos significantes por los cuales se engancha no son escogidos de propia voluntad, sino que eso que en la persona amada luce tan amable, son fragmentos que se tienen ya registrados a nivel inconsciente, tal vez no de la manera como ahora se nos presenta en nuestro amado, pero si algo nos hace fijarnos en otra persona es por que es algo está ya registrado en nuestro ser y es por eso que vuelve a captar nuestra atención, es decir, tal vez la manera de mirar de la pareja recuerde inconscientemente a una antigua experiencia que se tuvo hace ya mucho tiempo, y si bien la mirada de la pareja actual no es la de la experiencia original, es parecida, y se fantasea con que en esa mirada se va a reencontrar el amor que se perdió en aquel entonces.

Si esto es así, en realidad el sujeto no se enamora de ese que tiene en frente, sino que en realidad ese a quien se dice amar no es mas que una persona donde inconscientemente percibe un significante que se extravió o que tal vez, incluso, nunca se tuvo, de tal manera que la persona que se dice amar no se ama de verdad, sino que funciona tan solo como un significante en donde se revive, y se intenta repetir inconscientemente un amor que no se satisfizo plenamente.

De este modo, el sujeto construye una serie de fantasías a partir de la persona a quien afirma amar, imaginando que esa persona es quien va a cumplir todo ese cúmulo de ideales, que esa persona posee la llave a la felicidad que hasta el momento no se ha alcanzado, sin embargo, esto es meramente imaginario, esa persona está rodeada de fallas, de desilusiones que el sujeto originalmente no contempló y que al caer de la nube de ideales que con tanto entusiasmo formó se dará cuenta que ese quien creía que era, no lo es, que el enamorarse es solo un producto de lo imaginario ya que el amor es dar lo que no se tiene a quien no es.

La fastidiosa insistencia del 14 de febrero con Movistar incrementa la dulzona y autómata ilusión de fantasear que la pareja amada es la que nos ha de llevar al estado de felicidad y para esto el hombre monta todo un escenario colmado de un tedioso color rojo cuyo cometido es ocultar que la pareja no es lo que en realidad quisiéramos, pero antes de que esa idea pase por la mente se acata el imperativo regalo de 1000 minutos para asegurar que el otro es quien se piensa que es.


El sujeto no cesa en su intento por crearse nuevas expectativas, se satura de contactos, se mueve en diversos roamings, conoce claves de diversos estados, no cesa de compartirse mms, aunque bien sepa que la nueva persona a amar tampoco satisfacerá plenamente sus ideales, no podrá evitar volver a mandar un sms con evidente destino a la desilusión.

Es evidente que no se puede mandar la palabra amor y ser automáticamente correspondido, pero la cobertura de Movistar intenta que sus clientes caigan en la tecnología de su fantasia de que es posible tener los artilugios del amor en la palma de la mano.

Cuando se llega a caer en cuenta que tanto uno mismo como la persona amada no son para si mismos los ideales que se habían fantaseado, es cuando se podrá estar mas cerca del amor, ya que el amor es finalmente aceptar la falta del otro.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

me gustan tus letras verdes

Nicole dijo...

me gusta mucho la manera simple en que bajas las explicaciones psicoanalíticas de lo que examinas para alguien no inmerso en el tema comprenda. Lo que sí, pediría una pequeña contextualización, porque como soy de otro país (Chile), no sé en qué consiste esa propaganda de movistar (aunque se deduzcan cosas)
nos vemos!!
;)

Nicole dijo...

gracias por tu explicación :P
es sorprendente los efectos que provoca la publicidad en la gente. se enganchan del deseo original de las personas por ser queridos, aceptados u otros, para vender sus productos a modos de prótesis en donde con su uso puedes "ser feliz". inicialmente, no habría algo desagradable en eso, pero lo que suele pasar es que promueven felicidades falsas, en donde, como dices tú, se termina por surpimir el deseo, o de crear nuevas necesidades relacionadas con otras más primarias.

un gusto leerte, nos vemos!

Anónimo dijo...

Telcel hace lo mismo????