miércoles 20 de febrero de 2008

El objeto Zero


En 1957 Lacan introduce su matema ($ ◊ a) con lo que quiere decir que el sujeto castrado, en falta, se encuentra alienado y a la vez alejado del llamado objeto a.
Para Lacan el sujeto se constituye al ceder un objeto, es decir cuando se da cuenta que no es posible tenerlo todo y que es debida una renuncia para poder así posicionarse en falta y constituirse como sujeto deseante.
Este objeto a aunque sea cedido, no va a dejar de ser buscado por el sujeto una búsqueda que entre-tendrá su deseo, pero que nunca podrá alcanzar durante toda la vida.

Es preciso decirlo cuanto antes, el objeto a es una mera fantasía, es el halo imaginario que el sujeto construye sobre el objeto de su deseo, el objeto a, es meramente imaginario, no existe, pero a la vez es el motor que hace desear al sujeto y que le sostiene la fantasía de que el ideal se puede alcanzar.

La sociedad posmodernista que nos habita, nos castiga incesantemente con la esta falsa ideología, pues es evidente que no soporta la irremediable disfuncionalidad del sujeto, la posmodernidad tiene una urgencia por estar al día, por vivir al corriente, empujando al sujeto a ser altamente eficaz, a encontrar éxito y dinero a cualquier precio, creando un sujeto que cada vez quiere mas, pero que se retira a la vez de su deseo. El sujeto de la posmodernidad debe estar registrado a la mentalidad del new age, debe presentarse ligero de ideas pero cargado de un ingenuo positivismo, escudo que lo protege de cualquier posibilidad de falla.

La falsa ideología del objeto a aparece donde quiera, pues la sociedad nos extiende un plus que intenta contrarrestar la intolerancia a la falta, ahí están los premios que se obtienen al consumir cierta cantidad de mercancía.
Otro tipo de laxantes que intentan conservar la frescura de la sociedad son las productos que ofrecen aligerar la experiencia Real de la existencia, y para eso está el café descafeinado, azúcar dietética, el preservativo que promueve el sexo seguro, el shampoo que previene la caída , el refresco de Cola light, de este último ejemplo la empresa Coca- Cola recién sacó al mercado su Coca Cola Zero.

La Coca Cola Zero ilustra perfectamente el mundo de la biopolítica, pues es un producto que tiene como objetivo refrescar al sujeto, aliviarlo de sus males a través de un sugestivo y ligero mensaje del Todo puede mejorar. Todo puede mejorar siempre y cuando el sujeto lleve una vida sana, una vida soft que lo libre de toda dificultad, es decir una vida donde únicamente se desee consumir la fantasía que irradia el objeto a . La terrible posmodernidad nos presenta objetos a como absolutos cargados del mensaje que pretende aliviar al sujeto de todo mal posible. Evidentemente eso no es así, el objeto a debe caer, debe ser desmontado y encontrarnos así con el propio deseo y no con una mercancía que pretende hacerse dueña de la subjetividad hasta llegar a rebajar el deseo a Zero

2 comentarios:

Kari dijo...

Nada se soluciona con una Coca Cola Zero.

Anónimo dijo...

todo lo alivia una coca cola.