
Cuando Dios llama a Moisés a través de la zarza ardiente Moisés, Moisés, y lo escoge para ser el encargado de repartir la ley a todo un pueblo, ¿por qué Moisés no duda que él es el elegido? ¿por qué Moisés no duda que la palabra que escucha es la de Yahvé? Lo que es preciso analizar es que Moisés, como todo sujeto neurótico, tiene inscrito el registro de la palabra, a través del cual se escucha y se obedece la voz del superyó; si esto es así Moisés obedece esta divina voz ya que evidentemente tiene la firme creencia de que Dios lo llama a ser el elegido, y por tanto está en la posibilidad de responder: Aquí estoy.
Esta ciega convicción de entregarse ante un Padre para redimirlo, de haber recibido su llamado para ser El Elegido, no es propia únicamente de lo divino, sino que tal delirante certeza, se hace presente en la vida cotidiana llegándose a manifestar en la infatuación del yo, la cual no es mas que la captura del yo imaginario, la tremenda locura de pensar que todo tiene que ver con el yo. Recientemente el pueblo mexicano vive la caída de uno sus héroes mas delirantemente idealizados y quien tenía (¿o acaso tendrá aun?) la enferma creencia de ser El Elegido para guiar por el camino del triunfo a un todo un país: Hugo Sánchez Márquez.
En el estadio del espejo propuesto en 1936 por Lacan, este afirma que el sujeto se forma gracias a que el pequeño construye yo simbólico en relación al otro virtual, que no deja de ser el mismo, que ve en el espejo, dicho referente virtual el cual es visto en principio como amenazador, con el paso del tiempo es incorporado como el yo simbólico , hasta llegar a una fase de júbilo donde se alcanza a pegar la imagen virtual con el propio cuerpo para ahora si, alcanzar a nombrarse como yo; solamente asimilando el registro imaginario, se puede dar cuenta de lo simbólico. Lo anterior, excesivamente condensado, muestra que para la construcción del yo se requiere de un referente, de un otro quien nos diga que somos, para poder así articularnos como yo.
¿Qué pasa con el Pentapichcihi ex merengue? Jorge Valdano, compañero suyo de aquel mítico equipo madrileño, comenta al respecto que Hugo se ha quedado con todo el amor de los mexicanos, es decir, que en sus mas sonadas épocas de gloria como futbolista, Hugo no tenía un otro como referente, algún otro mexicano a través de quien pudiera realizar esa función del espejo que plantea Lacan, el 9 mexicano del Real Madrid queda pues sin un ideal goleador mexicano que le sirva de modulador, sino que él mismo se convierte en El Ideal, el se queda, en términos lacanianos, fundido en ese espejo imaginario, o bien freudianamente se queda enamorado como Narciso de su propia imagen, pues no hay otro que juegue como él a ser Yo Ideal, de esta forma Hugo se queda con el irrestricto amor de los mexicanos, pues no hubo mas por el momento a quien ofrecérselo.
Pareciera que Hugo no hace ese cambio de Yo ideal por Ideal del Yo, que se queda sumergido en un mundo imaginario, impedido a atravesar lo simbólico, es por eso que su discurso se oye decir afirmaciones tales como: “Pumas es el Real Madrid de México” “Ahora que aun estoy aquí en México aprovéchenme” “Vamos a ser campeones del mundo” es evidente que Hugo presenta una identificación infatuada, que se refiere a la falta de mediación por prescindir del reconocimiento, es decir, Hugo no requiere de reconocimiento, ya que él siempre ha gozado de este, su enferma fantasía es estar completo, y en este delirante estado no puede experimentar la falta, no puede pedir reconocimiento pues de éste se encuentra imaginariamente colmado, y como el pez que no puede conocer el agua, Hugo no deja de ser el mejor futbolista mexicano.
Como Técnico de la selección mexicana de futbol, a Hugo también le hizo mucha falta el otro, le hizo falta el referente para estar en posibilidad de darse una idea de cómo iba su trabajo, entregado al consentimiento de sus padres que lo formaron como Ideal del mexicano triunfador las dos televisoras se afanaban en mostrar el hijo consentido del futbol mexicano que a base de un trabajo de motivación pura triunfaría en nombre de México; sin embargo no había crítica, el verbo criticar proviene del verbo krinein que significa separar, para a su vez realizar un juicio, pero Hugo se negaba a separarse de su verdad y crear juicios, crear puntos de referencia que le permitan superar su estado de idealización imaginaria.
Difícil saber lo que ocurrirá ahora con la historia del ex técnico nacional, su salida debe implicar crisis, palabra que también proviene del verbo krinein y que además significa rompimiento, su salida de la selección debe suponer una oportunidad para asumirse en falta y caer en cuenta que él no es quien imaginariamente dice ser, sólo de esta forma podrá admitirse como sujeto, el cese de la selección debe ser visto como tal, como una cesión de algo a lo que se renuncia, que le hace dar cuenta que no existe su estado de completud y que no es El Elegido, de otra forma la historia de Hugo continuará sumergida en la infatuación., donde todo es Yo.
Esta ciega convicción de entregarse ante un Padre para redimirlo, de haber recibido su llamado para ser El Elegido, no es propia únicamente de lo divino, sino que tal delirante certeza, se hace presente en la vida cotidiana llegándose a manifestar en la infatuación del yo, la cual no es mas que la captura del yo imaginario, la tremenda locura de pensar que todo tiene que ver con el yo. Recientemente el pueblo mexicano vive la caída de uno sus héroes mas delirantemente idealizados y quien tenía (¿o acaso tendrá aun?) la enferma creencia de ser El Elegido para guiar por el camino del triunfo a un todo un país: Hugo Sánchez Márquez.
En el estadio del espejo propuesto en 1936 por Lacan, este afirma que el sujeto se forma gracias a que el pequeño construye yo simbólico en relación al otro virtual, que no deja de ser el mismo, que ve en el espejo, dicho referente virtual el cual es visto en principio como amenazador, con el paso del tiempo es incorporado como el yo simbólico , hasta llegar a una fase de júbilo donde se alcanza a pegar la imagen virtual con el propio cuerpo para ahora si, alcanzar a nombrarse como yo; solamente asimilando el registro imaginario, se puede dar cuenta de lo simbólico. Lo anterior, excesivamente condensado, muestra que para la construcción del yo se requiere de un referente, de un otro quien nos diga que somos, para poder así articularnos como yo.
¿Qué pasa con el Pentapichcihi ex merengue? Jorge Valdano, compañero suyo de aquel mítico equipo madrileño, comenta al respecto que Hugo se ha quedado con todo el amor de los mexicanos, es decir, que en sus mas sonadas épocas de gloria como futbolista, Hugo no tenía un otro como referente, algún otro mexicano a través de quien pudiera realizar esa función del espejo que plantea Lacan, el 9 mexicano del Real Madrid queda pues sin un ideal goleador mexicano que le sirva de modulador, sino que él mismo se convierte en El Ideal, el se queda, en términos lacanianos, fundido en ese espejo imaginario, o bien freudianamente se queda enamorado como Narciso de su propia imagen, pues no hay otro que juegue como él a ser Yo Ideal, de esta forma Hugo se queda con el irrestricto amor de los mexicanos, pues no hubo mas por el momento a quien ofrecérselo.
Pareciera que Hugo no hace ese cambio de Yo ideal por Ideal del Yo, que se queda sumergido en un mundo imaginario, impedido a atravesar lo simbólico, es por eso que su discurso se oye decir afirmaciones tales como: “Pumas es el Real Madrid de México” “Ahora que aun estoy aquí en México aprovéchenme” “Vamos a ser campeones del mundo” es evidente que Hugo presenta una identificación infatuada, que se refiere a la falta de mediación por prescindir del reconocimiento, es decir, Hugo no requiere de reconocimiento, ya que él siempre ha gozado de este, su enferma fantasía es estar completo, y en este delirante estado no puede experimentar la falta, no puede pedir reconocimiento pues de éste se encuentra imaginariamente colmado, y como el pez que no puede conocer el agua, Hugo no deja de ser el mejor futbolista mexicano.
Como Técnico de la selección mexicana de futbol, a Hugo también le hizo mucha falta el otro, le hizo falta el referente para estar en posibilidad de darse una idea de cómo iba su trabajo, entregado al consentimiento de sus padres que lo formaron como Ideal del mexicano triunfador las dos televisoras se afanaban en mostrar el hijo consentido del futbol mexicano que a base de un trabajo de motivación pura triunfaría en nombre de México; sin embargo no había crítica, el verbo criticar proviene del verbo krinein que significa separar, para a su vez realizar un juicio, pero Hugo se negaba a separarse de su verdad y crear juicios, crear puntos de referencia que le permitan superar su estado de idealización imaginaria.
Difícil saber lo que ocurrirá ahora con la historia del ex técnico nacional, su salida debe implicar crisis, palabra que también proviene del verbo krinein y que además significa rompimiento, su salida de la selección debe suponer una oportunidad para asumirse en falta y caer en cuenta que él no es quien imaginariamente dice ser, sólo de esta forma podrá admitirse como sujeto, el cese de la selección debe ser visto como tal, como una cesión de algo a lo que se renuncia, que le hace dar cuenta que no existe su estado de completud y que no es El Elegido, de otra forma la historia de Hugo continuará sumergida en la infatuación., donde todo es Yo.
1 comentarios:
Ahora quien lo va a elegir??
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