
El pasado 24 de marzo se llevó a cabo en Grecia la ceremonia del encendido de la llama olímpica La antorcha fue encendida por la sacerdotisa máxima, María Nafpliotu, y su primer portador de la antorcha fue el campeón olímpico griego de Tae-kwo-do, Alexandros Nikolaidis. El acto presenciarán el Presidente de la República, Karolos Papulias, el primer ministro, Kostas Karamanlis, el presidente del Comité Olímpico, Jacques Rogge, así como por los dirigentes de los Comités Olímpicos de China y Grecia.
La palabra ceremonia proviene del latín que significa condición, estado de ser. Si esto es así, bien se puede preguntar ¿qué estado de ser quiere imponer el representante de la autoridad encarnado por un presidente, un ministro, un dirigente del comité olímpico?
No hay que dar muchas vueltas, excepto si vamos acompañados de un fuego que nos abrasa de forma irremediable en la cultura.
El portentosos recorrido de la antorcha no deja de trazar una historia olímpica y aun el carácter medieval donde la discusión central fue y sigue siendo el conflicto entre los universales y particulares; el estado de ser que enmarca el trayecto olímpico no puede mas que llevar el cometido de quemarnos con el mensaje del Uno así el presidente del comité olímpico replica "El simbolismo de la antorcha sea reconocido en todo el mundo, la antorcha une a los atletas con los ciudadanos del mundo, y tiene la fuerza de unir la humanidad y representar la armonía. A lo largo de la ruta la gente estará en contacto con su fuerza y los valores que representa" ¿no es acaso este discurso una oda a lo universal?
El Uno, enunciaba Lacan, es el espejismo que uno cree ser, la unidad pues es vendida en este caso como la antorcha y es deber del ser unirse al mensaje inflamado de filosofía que a manera de amo impone la cultura de la justa deportiva; es de ahí de donde proviene lo que se le llama amor, el sujeto asigna un supuesto saber al olímpico discurso de la unidad, y es por eso que se atreve a amar, debido a su necesidad de adjudicarle a algo, a alguien un supuesto saber para así lograr amar.
Por el contrario, aquel quien no entra en la unidad que encierra los aros continentales, es quien aboga por el ser, por lo particular, es decir, la protesta sucedida en Londres, París, Buenos Aires, en La India. Protesta proviene del latín testari que significa testificar, en la antigüedad quien era testigo juraba tomándose los testículos demostrando que podía perder lo que fuera por demostrar su verdad; esa es la verdad que intenta construir Lacan la del ser en particular, no la de un amo que se ensaña por imponer el símbolo antorchista para que sea amada por todo Un mundo que supone saber que ha de terminar por extinguirse.
La palabra ceremonia proviene del latín que significa condición, estado de ser. Si esto es así, bien se puede preguntar ¿qué estado de ser quiere imponer el representante de la autoridad encarnado por un presidente, un ministro, un dirigente del comité olímpico?
No hay que dar muchas vueltas, excepto si vamos acompañados de un fuego que nos abrasa de forma irremediable en la cultura.
El portentosos recorrido de la antorcha no deja de trazar una historia olímpica y aun el carácter medieval donde la discusión central fue y sigue siendo el conflicto entre los universales y particulares; el estado de ser que enmarca el trayecto olímpico no puede mas que llevar el cometido de quemarnos con el mensaje del Uno así el presidente del comité olímpico replica "El simbolismo de la antorcha sea reconocido en todo el mundo, la antorcha une a los atletas con los ciudadanos del mundo, y tiene la fuerza de unir la humanidad y representar la armonía. A lo largo de la ruta la gente estará en contacto con su fuerza y los valores que representa" ¿no es acaso este discurso una oda a lo universal?
El Uno, enunciaba Lacan, es el espejismo que uno cree ser, la unidad pues es vendida en este caso como la antorcha y es deber del ser unirse al mensaje inflamado de filosofía que a manera de amo impone la cultura de la justa deportiva; es de ahí de donde proviene lo que se le llama amor, el sujeto asigna un supuesto saber al olímpico discurso de la unidad, y es por eso que se atreve a amar, debido a su necesidad de adjudicarle a algo, a alguien un supuesto saber para así lograr amar.
Por el contrario, aquel quien no entra en la unidad que encierra los aros continentales, es quien aboga por el ser, por lo particular, es decir, la protesta sucedida en Londres, París, Buenos Aires, en La India. Protesta proviene del latín testari que significa testificar, en la antigüedad quien era testigo juraba tomándose los testículos demostrando que podía perder lo que fuera por demostrar su verdad; esa es la verdad que intenta construir Lacan la del ser en particular, no la de un amo que se ensaña por imponer el símbolo antorchista para que sea amada por todo Un mundo que supone saber que ha de terminar por extinguirse.
1 comentarios:
A favor del boicot.
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