
Recientemente descubrí un programa trasmitido a través de la “señal con valor”, un programa cuyas imágenes en pantalla me llamaron sumamente mi atención, ya que se trataba de un individuo hablando al aire libre, manoteando y gesticulando y cuyo pretencioso discurso intentaba de una manera torpemente sugestiva convencer a su auditorio de canalizar la energía negativa en positiva, poco tiempo después descubrí que el nombre de este predicador de los medios masivos se llamaba Omar Villalobos, y el titulo del programa que con tanto esmero positivista se afanaba en mantener, es : Vive, cuyas letras van respaldadas de una luz tan cegadora como insulsa.
El objetivo del programa, tal y como lo promociona su página es, mejorar y ser feliz, tratar de hacer un mundo mejor en el que la gente disfrute de la vida en armonía, sin embargo el fraterno conductor parece no tener idea de que sus palabras no logran mas que una sugestión en su bienamado público; lo que Omar Villalobos promueve tiene cierta razón, pero en cuanto ha dicho algo rescatable se sitúa como un sujeto supuesto saber, gracias a que asume tan amable posición, el televidente lo toma como Ideal, así, surge una transferencia tal que su público ha de tomar como verdadera la receta que dicta para ser mejor.
Este predicador tiene demasiado compromiso con la dualidad platónica y aún mas con la lógica Aristotélica, hay que escucharlo, nunca oírlo, para percatarse de esto, frases como “Programar al destino, tu cerebro trabaja para ti”, “Tienes que entender, tienes que ser mas inteligente” son prueba de que sus gafas le estorban lo suficiente para no alcanzar a percatarse que está mas que convencido que existe una energía que proviene del interior del cuerpo y esta a su vez se puede programar.
Como buen anfitrión y promotor del imperativo Vive debe fomentar la romántica idea de que del interior de nosotros proviene la energía que se requiere transformarla en positiva, de esta forma el Sr. Villalobos pretende cumplir su fabulantástico objetivo, ayudar a que el mundo tenga armonía, sin embargo sus planes de armonizar al mundo no pueden ser, en ningún modo, compatibles con la apertura de las condiciones subjetivas, lo singular no tiene lugar en su palabrería, ya que su objetivo desde su posición de sujeto supuesto saber es hacer Un mundo a través de la sugestión el deseo de sus televidentes, ¡este, mi consejo y es para todos!
El conductor parte de la pobre idea de que el hombre mismo es el fundamento de sus pensamientos y acciones y por tanto no llega mas que a ser discurso en donde efectivamente intenta programar al individuo a la vez que borra al sujeto, sin embargo el crédulo televidente lo toma como verdadero, ya que comprende demasiado bien que depende de su propia voluntad. De ahí que Villalobos esté tan comprometido con la dualidad mente y cuerpo, sin darle verdadera importancia a que el sujeto tiene una dimensión inconsciente que no contempla la sugestión de su “desarrollo humano”
El conductor afirma en una entrevista en Milenio diario el 3 de enero de 2009: “No vamos a darle la píldora a nadie, porque yo no creo en la motivación, creo más en la respuesta científica. El cuerpo es una máquina química y sólo hay que enseñarle a la gente a usar su cuerpo y su cerebro”.
Villalobos confiesa, sin poder tener remordimiento alguno, creer en la respuesta científica si esto es así, parte de que el hombre se reduce al cuerpo y este a la vez es una máquina, entonces seguramente su plan de armonizar al mundo irá muy bien, tan solo que bajo esta fórmula, engañosamente impide la apertura del sujeto; aunque por otro lado su auditorio estará satisfecho, imaginado que el imperativo Vive consiste en seguir la empalagosa línea de una cadena televisiva que presume de ser una señal con valor, y que impulsa el consejo, de una personaje que reduce la subjetividad a la científica máquina y bajo el imperativo Vive aleja al sujeto del develamiento de su propio deseo.
1 comentarios:
Que bueno ver para variar criticas desde el abordaje de la escuela psicoanalitica,.. en hora buena.
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